Hija de un contorsionista, nació debajo de un farol, la destetaron con vino tinto y de los dos a los seis años, creció en un burdel de Normandía, las ocho damas que vivían allí, fueron las madres que la peinaban, la vestían y la mimaban. A los quince años ya cantaba por las calles de París, con esa voz tan potente y expresiva.
Se llamaba Edith Giovanna Gassion, parecía un pajarillo su figura frágil, entonces fue bautizada como la Móme Piaf (Piaf significaba en la jerga parisien, Gorrión), sólo cantaba canciones que estremecían su corazón, el día que murió en casi todo el mundo se hizo un minuto de silencio por ella, y acto seguido se inundó el aire de sus canciones. Nunca habrá otra Edith Piaf, el Gorrión de Francia.
