sábado, 21 de febrero de 2009

En la Noche.. Autor: Nelson Astegher




Tras el prólogo del dorado atardecer, la noche abraza rápidamente la oscura campiña, henchiéndose de noche y de nada. En la última hora, las tinieblas crecientes se fundían en una quietud sin tiempo, y las altas copas de los árboles se alzaban hacia arriba como sublimes esculturas guardianas de los siglos.No muy lejos, una familia de monos aulladores volviendo a su morada, alteraba un silencio creciente, tangible. Bandadas de pájaros en magno vuelo hacia el norte contrastaban con las nubes multicolores del crepúsculo.Por un momento recordé el viaje en balsa por el Bhramaputra, que me había depositado en los dominios de los adoradores de Brama, Shiva y Visnú. Sujeté contra mi cuerpo el mágnum 20-20, lo cual me produjo un extraño regocijo. Una brisa suave producía un sibilar al rozar las altas copas que era mil almas moribundas y una exasperante sensación de soledad me aprisionó al sentirme cercado por la selva virgen.De pronto un rugido extraterreno me sobresaltó, un rugido que era a la vez el terror y el lamento de la madre tierra. Entonces, los latidos de mi corazón comenzaron a martillarme los oídos. ¡ El tigre de bengala¡. La fiera legendaria se encontraba a escasos metros de mi refugio.Podía percibir el sordo resoplido de la fiera y el crujir de las ramas que no ocultaba su paso silencioso. La fiera, yo, y detrás un erial desolado. Giré lentamente y libré el seguro de mi arma; enseguida divisé a través de la mira telescópica infrarroja la magnífica silueta.Centré cuidadosamente al animal, el visor infrarrojo volvía muy clara la noche; entonces, apoyé suavemente mi índice sobre el descanso del gatillo. Pero la escena me dejó atónito, el animal llevaba entre sus fauces a un pequeño tigrecillo y detrás, tres más le seguían. Durante un segundo que pareció interminable, sentí sus brillantes ojos clavados en los míos a través de la mira. ¿Se distinguió un ruego en sus ojos?, jamás tendré la certeza.Luego continuó su viaje, esbocé una sonrisa, me senté en un tronco y observé el paso de la joven madre. Después, reaseguré mi rifle... para siempre. NELSON ASTEGHER



Esta es sólo una hermosa muestra de los escritos del señor Astegher, hay una página en donde se podrán deleitar y aprender de sus sabias palabras, hay una en especial con la que me sentí identificada, y les recomiendo su lectura se llama : La Entrevista laboral. Podrán disfrutar de buena léctura en esta dirección: http://www.articuloz.com/authors/27096/11

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