Tiempla los cabellos fuertemente, uno a uno se entrelazan los anhelos, las pasiones y deseos. Se sujetan unos a otros oprimiéndose, ajustándose y cuando ya no queda nada de libertad se adormecen dóciles y vencidos. Pasa el día como otro cualquiera, obligaciones, trabajo, responsabilidad y al llegar la noche...
Calza sus tacones y allá va, con su maraña de emociones revoloteando, meciéndose al viento los deseos, suspirando los amores, brillando como si fuera un ser irreal, es la misma...sólo que lleva el cabello suelto y libres las pasiones.














